Capítulo 1:
El Guardián y dos Mariposas.
Ya era noche, las luces de los semáforos
iluminaban tanto como los faroles en las avenidas. No había ruido, siendo raro
en una ciudad tan ajetreada con calles de una gran afluencia. Para la zona en
que se encontraba el BMW los colores de los edificios predominaban en escalas
de grises y azules obscuros, daba un aire de vacío y soledad; del tipo que
aboga a tu mente en ahondar en pensamientos al azar que inevitablemente te
recuerdan que estás consiente.
Estaba muy oscuro ya – ¿habrán sido las 11pm? -, a lo que hacía que las luces te opacaran
la sensibilidad a la luz –ver un punto obscuro y ver a detalle lo que hay te
resulta difícil aun cuando no esté en la total oscuridad. La carrocería negra
del auto reflejaba las calles, gracias a lo limpio de este. El coche giraba por
una calle, avanzaba de 100 a 300 metros antes de llegar a otro semáforo en
rojo. A ese tiempo podía verse que los cristales estaban polarizados, tras este
se encontraba una chica de piel blanca seda –tirando
a rosa- sentada contra la puerta y observando hacia
afuera del auto.
A través del espejo retrovisor se veían
unos ojos afilados, cortados en una mirada fija y de parpados caídos, justo la
mirada de alguien que se ha dedicado a su trabajo más allá de lo normal. No
hace falta moverse más que unos centímetros de su asiento para ver ahora el
reflejo de la chica en el asiento trasero.
A.- Tienes un nombre?...
No hubo respuesta, siquiera un pestañeo o
una mirada de reojo. Solo silencio.
A.- No es necesario que lo lleves ahora;
si es que tenías uno. Desde ahora te llamaras Cleud Jhanalí.
…
Ya han pasado cerca de dos horas de viaje
a través de la carretera para cuando el camino empieza a volverse llano, con
cada vez menos edificios en su contorno. Las luces artificiales decrecen
rápidamente mientras que el pasto y árboles se vuelven más prominente en la
zona. Ahora el cielo carece de nubes de smog y las estrellas cubren hasta donde
la vista pueda abarcar. En el asiento de atrás lentamente empieza a haber
movimiento, la chica se ha despertado y lo primero que vieron sus ojos fueron
las estrellas a la cabeza de un páramo ligero.
A.-
La primera impresión siempre es algo bueno cuando sabes llevarla a cabo –susurra
para sí mismo-
El camino recto empieza a tomar una curva
a la derecha, ahora es de piedra cortada y este va en dirección a una ladera.
Se alcanzan a ver varias casas a distancias considerables unas entre sí, tanto
como para que el sonido de un auto como este no sea capaz de interrumpir la
estancia de los inquilinos dentro. Cerca del final del camino se logra apreciar
una casa bastante grande para el promedio, hecha de madera y piedra. El aspecto
hace recordar a una casa de alta gama de la actualidad, pero no interrumpe el
ambiente del bosque en que se encuentra.
Los frenos hacen que las llantas griten al
raspar la tierra y piedra bajo ellas. El auto se detiene a pocos metros de la
casa, -le detiene una valla de madera frente a
la casa-
este gira para colocarse a un costado de la valla donde la superficie cambia a
asfalto. Asegura los controles, apaga el motor y sale del auto tras sacar las
llaves. Ahora este se encuentra en la puerta trasera izquierda, abre la puerta
y ofrece su mano en ayuda para que salga la chica.
…
A.- ¿Saldrás o prefieres que te ayudé en
ello?.
CJ.- Ehmm… -toma
un segundo levantarse del asiento y tomar la mano de Aldaír-
Ahora que lo ve con detenimiento, es
bastante alto y fornido, aunque no tanto como los hombres de traje que estaban
en La Casa. Sus manos eran grandes, se lograban ver cicatrices en sus nudillos
y palmas. Aunque su toque era gentil, igual podía sentirse un ambiente pesado
estando cerca de él.
Aldaír volvió al auto para sacar un
maletín del cofre, luego prosigue caminando a la entrada de la casa. Su maletín
era sostenido en la mano izquierda y con la derecha, a palma abierta, daba un
ligero empuje en la espalda de la chica para que camine a lado de él. Mientras
esto pasa el empieza a hablar.
A.- Eh de aclararte. Te he adquirido con
todas las de la ley, careces de identificaciones que comprueben tu procedencia,
desconoces el lugar en el que estas y de intentar huir serás atrapada antes de
que llegues a la primera casa. Pensemos que lograrás huir y algún oficial, que
de algún modo llegase a ti antes que yo, te ayudará…está más que garantizado
que su superior te entregue a mí. Por otra parte...
Han llegado a la entrada, mete su mano en
el bolsillo y saca un llavero. Empieza a buscar la llave de la puerta y
continua.
A.- …tengo que recomendarte que asumas tu
situación actual como es debido. Me temería tener que ver una pertenencia mía siendo
desaprovechada, aparte de mal invertida. Ahora, espero disfrutes de tu nueva
vida.
Terminó de decir esto al tiempo en que da
vuelta a la llave dentro del cerrojo y dejar salir la luz de dentro. La chica siente
su primer golpe de realidad producto de la cantidad de información lanzada de
improvisto y solo deja salir un “si” algo apagado en su tono. Escapar no es una
opción ahora, menos una posibilidad.
Dentro de la casa el piso era de madera
oscura, un aire de olor a pino venia de las paredes. Una pequeña chica se
encontraba sentada a lado de la puerta, esta volteo al ver que el hombre de la
casa había vuelto, se levantó y se lanzó a un paso de este para abrazarlo de
lado a lado sin decir nada. Vestida con un vestido a una pieza, de
tirantes a color azul cielo.
¿Quién era esta chica?,¿Por qué
reaccionaba así?, ¿Cuándo tiempo llevaba sentada junto a la puerta?, preguntas
así le empezaban a llover a CJ en mientras veía la escena.
A.- Como tu dueño, amo y señor has de
serme de utilidad además de acatar cada orden que te dé. Poco a poco iras
aprendiendo tus modales y quehaceres dentro de la casa, hasta entonces no te es
permitido abandonar el terreno de la casa. Entonces, Isis , ¿dónde está Björn?.
La chica más pequeña levantó su brazo
izquierdo para apuntar a las escaleras que se encontraban al final del pasillo,
encima del primer descanso se encontraba un perro negro, de cabeza y hocico
chato que por su físico y ojos fijos te hacían ponerte recto cual si de un
comandante se tratara.
A.- Björn, ve a despertar a Örn. Y tráelo
aquí. Tenemos un nuevo integrante en la casa.
–Aldaír dijo esto mientras volteo a ver
a CJ a la vez que se coloca a sus espaldas y le tomaba de los hombros-
Aldaír le llevaba de los hombros en
dirección a una cocina situada a su derecha. Le hizo sentar en una de las
sillas y volvió a la conversación de antes.
A.- Permíteme presentarte a los miembros
de la casa. Isis –toma a la chica que antes CJ vio
abrazarle en forma de bienvenida- ahora tu hermana y quien te ayudará a
entender como irán las cosas dentro de casa. Espero puedan llevarse bien juntas
ya que ahora serán los principales miembros de la casa.
Isis es una chica menor a CJ quizá uno o
dos años, de aproximadamente unos 1,30 metros. Complexión media, piel aperlada
y de pelo negro lacio. La mirada de sus ojos negros muestra una tranquilidad
inusual, como la de un cachorro dentro de una nueva casa, no para de ver con
detenimiento lo que se encuentra en su entorno. Del tipo analítica y reservada.
Pisadas y el sonido al raspar madera
resonó a través de las paredes, seguido de un ladrido vuelve el perro de antes
acompañado de otro de menor tamaño, no tan robusto, pero igual de largo. Este
de pelo negro con manchas blancas parece ser más tranquilo en comparación al
primero visto.
A.- Ah, y aquí
está Björn quien será el encargado de la casa en cuanto yo no esté. El dirá que
se hace y que no, así pues, deberían de hacerle caso si no quieren que les
muerda o algo peor en lo que yo no estoy. Su hermano menor Örn por supuesto
también estará, aunque yo no me fiaría tanto de este último… -terminó en tono
bromista-.
El día terminó sin muchos más ánimos que
en su principio. CJ fue llevada por Jhanalí al cuarto que compartirán; una
habitación de 5mx5m con dos camas, 3 muebles para guardar ropa y una mesa de
trabajo con su respectiva silla. La iluminación era proporcionada por una
ventana fija –esta daba vista al bosque tras la casa- y dos focos
circulares de luz blanca al igual que casi todos los cuartos de la casa. En el
baño que había en el 2do piso la iluminación era más bien tenue a tono sepia y
de gran tamaño, con dos partes, una del tipo de baño occidental cerrado y la
otra con un jacuzzi tipo piscina que abarcaba de esquina a esquina el final del
cuarto.
A ambas chicas les fueron encomendadas
diferentes tareas domésticas durante la tarde –por
supuesto Jhanalí iba de vez en cuando a ver como avanzaba la nueva con ellas- al tiempo en que
Aldaír paseaba por la casa haciendo otras cosas. Solo se perdió la calma un
momento en que se escucharon ruido en un cuarto bajo las escaleras, era un
gimnasio adaptado en lo que alguna vez fue el sótano.
Cuando CJ intentó ver lo que pasaba,
atraída por su curiosidad y las ya aburridas tareas ininterrumpidas, esta fue
detenida por Björn al llegar frente a la puerta del cuarto. Asustada, fue al
cuarto de descanso para preguntar a Jhanalí sobre que era el cuarto de abajo y
porque no dejaba Björn entrar o siquiera ver dentro. Esta solo le miró
fijamente y volvió a su trabajo sin siquiera decir una palabra, dándole a
pensar que quizá le estaba evitando –eso
o era irrespetuosa-.
Casi dando las 8 de la noche fue que salió
Aldaír del cuarto de abajo y tras tomar una ducha caminó a la cocina con solo
unos pantalones cortos. Llamó a los perros y Jhanalí trajo de la mano a CJ para
tomar asiento en la mesa cerca de la cocina. Aldaír saco unos platos para perro
y sus respectivas croquetas para servir a los perros, acomodó un par de
sartenes y abrió la alacena tras servirles.
A.- ¿Les parece algo de verduras y
huevo?. –Ninguna
negó ni afirmo dicha propuesta- Vale, pues será eso…
Encendió dos hornillas de la estufa, en
una mete verduras mezcladas a una hoya y agua para hervirlas mientras que en la
2da vierte varios huevos en un sartén con aceite, espolvorea algo de sal en el
y vuelve donde el refrigerador.
En su momento CJ pudo observar las manos
de Aldaír pero ahora que se encontraba vestido solo con un pantalón corto y
descubría su torso, puede ver mejor su aspecto. Era magro, aunque no se veía
como una mole de músculos es seguro que estaba muy ejercitado, tenía varias
cicatrices por todo el cuerpo, unas blancas otras se veían con el brillo de la
luz y pocas que fueran recientes. De pelo negro y voz pesada, no suele alzar la
voz, pero lo que más le temía eran esos ojos, esa expresión que casi nunca ha
cambiado desde que se presentó en La Casa.
CJ estaba sentada en una silla frente a
Jhanalí, esta solo se quedaba viendo a Aldaír atentamente y sin apartar la
mirada. Le escaneaba con los ojos de un lado a otro, le seguía con la cabeza.
Mientras terminaba de cocinar y sacaba platos para servir ella misma se
preguntaba para sus adentros por qué Jhanalí no ha pronunciado una palabra desde
que entro a la casa. No exclamo o se quejó cuando se le cayeron aquellas cajas
con zapatos en el cuarto de arriba, tampoco cuando Björn le ladro al pasar por
la puerta del cuarto de abajo.
A.- Ya está lista la comida, siéntanse
libres de pedir más si es que quieren más.
Con los platos en la mesa ya servidos,
todos se dispusieron a comer, CJ comió con energía pues la comida de La Casa no
era mucha y carecía del sabor de algo bien preparado o mínimamente cocinado. Por
supuesto no duró mucho.
Jhanalí termino antes que ella. Ya había
llevado su plato en el fregadero y limpio sus labios con agua. Volvió donde la
mesa, Aldaír se encontraba en medio de esta –la
mesa era rectangular-
y continuaba comiendo lo que le restaba de comida en su plato. Jhanalí se metió
por debajo de la mesa y avanzó hacia Aldaír hasta llegar a sus pies.
CJ no entendía que estaba pasando hasta
que Aldaír empezaba a moverse un poco desde sus caderas y sonidos tal cual como
se hacen al apretar una botella de crema que ya casi se va quedado sin relleno
o al destapar el biberón de un bebe. Los perros han terminado de comer hacer
rato y ahora se disponen a salir del cuarto, para luego ir arriba. La situación
se volvía cada vez más incómoda con tales sonidos –por lo menos para ella ya que ellos no parecen darle
importancia-.
Estando así varios minutos, que para ella
parecían horas. Se preguntaba si luego él le haría hacer lo mismo así ella no
quisiera. ¿Para esto fui vendida?, ¿Para saciar los deseos de un degenerado, un
pervertido, un criminal?, no soy más que un vil objeto para saciar sus propias
fantasías y deseos y ¿siquiera importa?.
No logra aguantar más la escena y se
levanta para intentar caminar fuera de la cocina pero es interrumpida por la
voz de Aldaír.
A.- ¿Te vas?...oh, cierto. Aun no te he
dicho todas tus obligaciones. Espera un momento.
Él se viene dentro de la garganta de
Jhanalí y se dirige hacia CJ, no sin antes recibir una “limpieza” primero. Le toma del brazo y le jala para llevarla rumbo
a las escaleras que dan al 2do piso. Por supuesto ella no está para nada cómoda
con la situación anterior y el cambio repentino de actitud no le daba tiempo
para analizar el ambiente ahora.
CJ.- Eh…?,no!. No!, déjame!.
A.- Estas sucia,
necesitas limpiarte para lo que sigue. No me gusta sentirlas así. Ven.