domingo, 3 de marzo de 2019

Selenio Cap 1: El Guardián y dos Mariposas

Capítulo 1:
El Guardián y dos Mariposas.

Ya era noche, las luces de los semáforos iluminaban tanto como los faroles en las avenidas. No había ruido, siendo raro en una ciudad tan ajetreada con calles de una gran afluencia. Para la zona en que se encontraba el BMW los colores de los edificios predominaban en escalas de grises y azules obscuros, daba un aire de vacío y soledad; del tipo que aboga a tu mente en ahondar en pensamientos al azar que inevitablemente te recuerdan que estás consiente.

Estaba muy oscuro ya – ¿habrán sido las 11pm? -, a lo que hacía que las luces te opacaran la sensibilidad a la luz –ver un punto obscuro y ver a detalle lo que hay te resulta difícil aun cuando no esté en la total oscuridad. La carrocería negra del auto reflejaba las calles, gracias a lo limpio de este. El coche giraba por una calle, avanzaba de 100 a 300 metros antes de llegar a otro semáforo en rojo. A ese tiempo podía verse que los cristales estaban polarizados, tras este se encontraba una chica de piel blanca seda –tirando a rosa-  sentada contra la puerta y observando hacia afuera del auto.

A través del espejo retrovisor se veían unos ojos afilados, cortados en una mirada fija y de parpados caídos, justo la mirada de alguien que se ha dedicado a su trabajo más allá de lo normal. No hace falta moverse más que unos centímetros de su asiento para ver ahora el reflejo de la chica en el asiento trasero.

A.- Tienes un nombre?...

No hubo respuesta, siquiera un pestañeo o una mirada de reojo. Solo silencio.

A.- No es necesario que lo lleves ahora; si es que tenías uno. Desde ahora te llamaras Cleud Jhanalí.


Ya han pasado cerca de dos horas de viaje a través de la carretera para cuando el camino empieza a volverse llano, con cada vez menos edificios en su contorno. Las luces artificiales decrecen rápidamente mientras que el pasto y árboles se vuelven más prominente en la zona. Ahora el cielo carece de nubes de smog y las estrellas cubren hasta donde la vista pueda abarcar. En el asiento de atrás lentamente empieza a haber movimiento, la chica se ha despertado y lo primero que vieron sus ojos fueron las estrellas a la cabeza de un páramo ligero.

A.- La primera impresión siempre es algo bueno cuando sabes llevarla a cabo –susurra para sí mismo-

El camino recto empieza a tomar una curva a la derecha, ahora es de piedra cortada y este va en dirección a una ladera. Se alcanzan a ver varias casas a distancias considerables unas entre sí, tanto como para que el sonido de un auto como este no sea capaz de interrumpir la estancia de los inquilinos dentro. Cerca del final del camino se logra apreciar una casa bastante grande para el promedio, hecha de madera y piedra. El aspecto hace recordar a una casa de alta gama de la actualidad, pero no interrumpe el ambiente del bosque en que se encuentra.

Los frenos hacen que las llantas griten al raspar la tierra y piedra bajo ellas. El auto se detiene a pocos metros de la casa, -le detiene una valla de madera frente a la casa- este gira para colocarse a un costado de la valla donde la superficie cambia a asfalto. Asegura los controles, apaga el motor y sale del auto tras sacar las llaves. Ahora este se encuentra en la puerta trasera izquierda, abre la puerta y ofrece su mano en ayuda para que salga la chica.


A.- ¿Saldrás o prefieres que te ayudé en ello?.

CJ.- Ehmm… -toma un segundo levantarse del asiento y tomar la mano de Aldaír-

Ahora que lo ve con detenimiento, es bastante alto y fornido, aunque no tanto como los hombres de traje que estaban en La Casa. Sus manos eran grandes, se lograban ver cicatrices en sus nudillos y palmas. Aunque su toque era gentil, igual podía sentirse un ambiente pesado estando cerca de él.

Aldaír volvió al auto para sacar un maletín del cofre, luego prosigue caminando a la entrada de la casa. Su maletín era sostenido en la mano izquierda y con la derecha, a palma abierta, daba un ligero empuje en la espalda de la chica para que camine a lado de él. Mientras esto pasa el empieza a hablar.

A.- Eh de aclararte. Te he adquirido con todas las de la ley, careces de identificaciones que comprueben tu procedencia, desconoces el lugar en el que estas y de intentar huir serás atrapada antes de que llegues a la primera casa. Pensemos que lograrás huir y algún oficial, que de algún modo llegase a ti antes que yo, te ayudará…está más que garantizado que su superior te entregue a mí. Por otra parte...

Han llegado a la entrada, mete su mano en el bolsillo y saca un llavero. Empieza a buscar la llave de la puerta y continua.

A.- …tengo que recomendarte que asumas tu situación actual como es debido. Me temería tener que ver una pertenencia mía siendo desaprovechada, aparte de mal invertida. Ahora, espero disfrutes de tu nueva vida.

Terminó de decir esto al tiempo en que da vuelta a la llave dentro del cerrojo y dejar salir la luz de dentro. La chica siente su primer golpe de realidad producto de la cantidad de información lanzada de improvisto y solo deja salir un “si” algo apagado en su tono. Escapar no es una opción ahora, menos una posibilidad.

Dentro de la casa el piso era de madera oscura, un aire de olor a pino venia de las paredes. Una pequeña chica se encontraba sentada a lado de la puerta, esta volteo al ver que el hombre de la casa había vuelto, se levantó y se lanzó a un paso de este para abrazarlo de lado a lado sin decir nada. Vestida con un vestido a una pieza, de tirantes a color azul cielo. 

¿Quién era esta chica?,¿Por qué reaccionaba así?, ¿Cuándo tiempo llevaba sentada junto a la puerta?, preguntas así le empezaban a llover a CJ en mientras veía la escena.

A.- Como tu dueño, amo y señor has de serme de utilidad además de acatar cada orden que te dé. Poco a poco iras aprendiendo tus modales y quehaceres dentro de la casa, hasta entonces no te es permitido abandonar el terreno de la casa. Entonces, Isis , ¿dónde está Björn?.

La chica más pequeña levantó su brazo izquierdo para apuntar a las escaleras que se encontraban al final del pasillo, encima del primer descanso se encontraba un perro negro, de cabeza y hocico chato que por su físico y ojos fijos te hacían ponerte recto cual si de un comandante se tratara.

A.- Björn, ve a despertar a Örn. Y tráelo aquí. Tenemos un nuevo integrante en la casa.  –Aldaír dijo esto mientras volteo a ver a CJ a la vez que se coloca a sus espaldas y le tomaba de los hombros-

Aldaír le llevaba de los hombros en dirección a una cocina situada a su derecha. Le hizo sentar en una de las sillas y volvió a la conversación de antes.

A.- Permíteme presentarte a los miembros de la casa. Isis –toma a la chica que antes CJ vio abrazarle en forma de bienvenida- ahora tu hermana y quien te ayudará a entender como irán las cosas dentro de casa. Espero puedan llevarse bien juntas ya que ahora serán los principales miembros de la casa.

Isis es una chica menor a CJ quizá uno o dos años, de aproximadamente unos 1,30 metros. Complexión media, piel aperlada y de pelo negro lacio. La mirada de sus ojos negros muestra una tranquilidad inusual, como la de un cachorro dentro de una nueva casa, no para de ver con detenimiento lo que se encuentra en su entorno. Del tipo analítica y reservada.

Pisadas y el sonido al raspar madera resonó a través de las paredes, seguido de un ladrido vuelve el perro de antes acompañado de otro de menor tamaño, no tan robusto, pero igual de largo. Este de pelo negro con manchas blancas parece ser más tranquilo en comparación al primero visto.

A.- Ah, y aquí está Björn quien será el encargado de la casa en cuanto yo no esté. El dirá que se hace y que no, así pues, deberían de hacerle caso si no quieren que les muerda o algo peor en lo que yo no estoy. Su hermano menor Örn por supuesto también estará, aunque yo no me fiaría tanto de este último… -terminó en tono bromista-.

El día terminó sin muchos más ánimos que en su principio. CJ fue llevada por Jhanalí al cuarto que compartirán; una habitación de 5mx5m con dos camas, 3 muebles para guardar ropa y una mesa de trabajo con su respectiva silla. La iluminación era proporcionada por una ventana fija –esta daba vista al bosque tras la casa- y dos focos circulares de luz blanca al igual que casi todos los cuartos de la casa. En el baño que había en el 2do piso la iluminación era más bien tenue a tono sepia y de gran tamaño, con dos partes, una del tipo de baño occidental cerrado y la otra con un jacuzzi tipo piscina que abarcaba de esquina a esquina el final del cuarto.

A ambas chicas les fueron encomendadas diferentes tareas domésticas durante la tarde –por supuesto Jhanalí iba de vez en cuando a ver como avanzaba la nueva con ellas- al tiempo en que Aldaír paseaba por la casa haciendo otras cosas. Solo se perdió la calma un momento en que se escucharon ruido en un cuarto bajo las escaleras, era un gimnasio adaptado en lo que alguna vez fue el sótano.

Cuando CJ intentó ver lo que pasaba, atraída por su curiosidad y las ya aburridas tareas ininterrumpidas, esta fue detenida por Björn al llegar frente a la puerta del cuarto. Asustada, fue al cuarto de descanso para preguntar a Jhanalí sobre que era el cuarto de abajo y porque no dejaba Björn entrar o siquiera ver dentro. Esta solo le miró fijamente y volvió a su trabajo sin siquiera decir una palabra, dándole a pensar que quizá le estaba evitando –eso o era irrespetuosa-.

Casi dando las 8 de la noche fue que salió Aldaír del cuarto de abajo y tras tomar una ducha caminó a la cocina con solo unos pantalones cortos. Llamó a los perros y Jhanalí trajo de la mano a CJ para tomar asiento en la mesa cerca de la cocina. Aldaír saco unos platos para perro y sus respectivas croquetas para servir a los perros, acomodó un par de sartenes y abrió la alacena tras servirles.

A.- ¿Les parece algo de verduras y huevo?.  –Ninguna negó ni afirmo dicha propuesta- Vale, pues será eso…

Encendió dos hornillas de la estufa, en una mete verduras mezcladas a una hoya y agua para hervirlas mientras que en la 2da vierte varios huevos en un sartén con aceite, espolvorea algo de sal en el y vuelve donde el refrigerador.

En su momento CJ pudo observar las manos de Aldaír pero ahora que se encontraba vestido solo con un pantalón corto y descubría su torso, puede ver mejor su aspecto. Era magro, aunque no se veía como una mole de músculos es seguro que estaba muy ejercitado, tenía varias cicatrices por todo el cuerpo, unas blancas otras se veían con el brillo de la luz y pocas que fueran recientes. De pelo negro y voz pesada, no suele alzar la voz, pero lo que más le temía eran esos ojos, esa expresión que casi nunca ha cambiado desde que se presentó en La Casa.

CJ estaba sentada en una silla frente a Jhanalí, esta solo se quedaba viendo a Aldaír atentamente y sin apartar la mirada. Le escaneaba con los ojos de un lado a otro, le seguía con la cabeza. Mientras terminaba de cocinar y sacaba platos para servir ella misma se preguntaba para sus adentros por qué Jhanalí no ha pronunciado una palabra desde que entro a la casa. No exclamo o se quejó cuando se le cayeron aquellas cajas con zapatos en el cuarto de arriba, tampoco cuando Björn le ladro al pasar por la puerta del cuarto de abajo.

A.- Ya está lista la comida, siéntanse libres de pedir más si es que quieren más.

Con los platos en la mesa ya servidos, todos se dispusieron a comer, CJ comió con energía pues la comida de La Casa no era mucha y carecía del sabor de algo bien preparado o mínimamente cocinado. Por supuesto no duró mucho.

Jhanalí termino antes que ella. Ya había llevado su plato en el fregadero y limpio sus labios con agua. Volvió donde la mesa, Aldaír se encontraba en medio de esta –la mesa era rectangular- y continuaba comiendo lo que le restaba de comida en su plato. Jhanalí se metió por debajo de la mesa y avanzó hacia Aldaír hasta llegar a sus pies.

CJ no entendía que estaba pasando hasta que Aldaír empezaba a moverse un poco desde sus caderas y sonidos tal cual como se hacen al apretar una botella de crema que ya casi se va quedado sin relleno o al destapar el biberón de un bebe. Los perros han terminado de comer hacer rato y ahora se disponen a salir del cuarto, para luego ir arriba. La situación se volvía cada vez más incómoda con tales sonidos –por lo menos para ella ya que ellos no parecen darle importancia-.

Estando así varios minutos, que para ella parecían horas. Se preguntaba si luego él le haría hacer lo mismo así ella no quisiera. ¿Para esto fui vendida?, ¿Para saciar los deseos de un degenerado, un pervertido, un criminal?, no soy más que un vil objeto para saciar sus propias fantasías y deseos y ¿siquiera importa?.
No logra aguantar más la escena y se levanta para intentar caminar fuera de la cocina pero es interrumpida por la voz de Aldaír.

A.- ¿Te vas?...oh, cierto. Aun no te he dicho todas tus obligaciones. Espera un momento.

Él se viene dentro de la garganta de Jhanalí y se dirige hacia CJ, no sin antes recibir una “limpieza” primero. Le toma del brazo y le jala para llevarla rumbo a las escaleras que dan al 2do piso. Por supuesto ella no está para nada cómoda con la situación anterior y el cambio repentino de actitud no le daba tiempo para analizar el ambiente ahora.

CJ.- Eh…?,no!. No!, déjame!.

A.- Estas sucia, necesitas limpiarte para lo que sigue. No me gusta sentirlas así. Ven.