Selenio
Advertencia
La siguiente obra puede contener
escenas explicitas, desnudos, agresiones que deriven en la limitación
física/mental de individuos y/o animales e inclusive en la muerte de
estos, actos ilegales como trata de blancas, violación, relaciones
sexuales no consentidas, faltas a la moral pública, uso de sustancias no
legales, intolerancia religiosa, inmoralidad, entre otros. El autor no está
de acuerdo ni tiene intenciones de promover ninguna de los actos antes citados
y, que pueden presentarse en la obra misma. Si el lector sigue con la
lectura de esta obra, deslinda al autor de cualquier responsabilidad
legal del uso inadecuado y/o daños derivados de la lectura de la
misma. Lea bajo su propia responsabilidad. La siguiente obra está
dedicada a un público adulto y maduro, si usted no es mayor de edad y/o
no tiene autorización de sus padres/tutores legales para leer la misma le
pedimos NO LEER LA OBRA.
Esta
es una obra de ficción por tanto debe de verse como tal.
Prologo
La casa
Robusto...robusto era la palabra para
describirla. Una puerta de gran altura y del tipo de madera que, sin ser una
exageración, es del tipo cara, aunque no termina de ser difícil pensar que el
dueño bien podría tener en posesión algo aún mejor. La perilla de color negro
muy oscuro –da pensar que es de carbón-, y con detalles
que empiezan de ella para terminar en el resto de la puerta por una esquina
superior, contraría a esta. Quizá pensando demasiado y gracias al acercar la
mirada se nota que no fueron hechas por mano humana o maquinaria convencional –un rayo láser, ¿puede ser? -.
. - El reloj marca las 12:00 pm. ¿Habré
llegado un poco antes de lo esperado? –tomándose
el pelo y girando la vista a un lado de la calle-
Justo en medio de la puerta se encuentra
puesta una placa de metal grueso y letras escritas en fuente gótica. “3421”
escrito. De un metal brillante y por el color se pensaría que es plata, pero la
plata carece de lo que este si posee; un brillo rojo algo ennegrecido visto
desde cierto ángulo.
Tras esperar un poco, toca la puerta. Le
abre un hombre fornido, alto y con un traje a medida. Por los lentes oscuros no
sabrías decir si su expresión era la de alguien enojado o sumamente
concentrado, uno lo resume en “serio”. Inmediatamente le tira una pregunta.
. - La invitación, ¿la lleva consigo?.
. -Eh...ah, sí. –busca
en su bolsillo derecho y desdobla un papel dorado con letras negras en medio-
El hombre trajeado lo revisa a detalle
alrededor de 5s y con un movimiento de manos acompañado de unas palabras a buen
tono ofrece la entrada.
. –Pase. Es la habitación al fondo, al
terminar el pasillo.
. –Con permiso.
. –Que disfrute su estancia…
Un pasillo largo y con puertas a ambos
lados, enumeradas bajo una placa de diferentes materiales. Algunas eran de
plata, otras de madera, alguna en el fondo era de carbón. La que esperaba al
final del pasillo poseía una placa rojiza con grabados a color verde. Podían
contarse las puertas una tras otra. Quizá 10,20 o hasta 50 quien sabe, solo te
das cuenta que han sido muchas y el camino tarda más que unos simples segundos.
A diferencia de las puertas a los lados
esta estaba acompañada de otro hombre con traje, aunque de menor altura al
anterior. Basta decir que al parar frente a la puerta este le brinda un saludo
y prosigue con abrir la puerta para dar paso al ahora invitado.
. –Le han estado esperando.
. –Ah, ¿sí?. –da un paso al frente de la habitación, duda un momento y da
el segundo para después darse cuenta que le han cerrado la puerta tras de si-
La habitación era iluminada por un único
foco que colgaba de un cable directamente del techo. Había dos sofás medianos y
una mesa con vasos –pero sin nada dentro-. El resto de la
habitación se encontraba a oscuras, pues esta era grande y un foco no sería
suficiente para iluminarla por completo.
En seguida, de las sombras emergen tres
figuras. Eran tres mujeres, una delgada y alta de piel clara, un pelo largo que
le llegaba al vientre, la 2da más una niña que una mujer por su aspecto, a
contra posición de la anterior esta no podría superar los 14 años de edad, de
cuerpo delgado, piel muy clara al grado de ser más rosa que blanca –parecía una muñeca- pelo castaño, mediría 1,30 metros, y por
último la 3ra que poseía un aspecto desalineado, un pelo acortado y sin
fluidez, demasiado delgada para ser sano, y con altura ligeramente por debajo
de la 1ra -1,65 metros-.
…
. – ¿Qué tal le parecen? –la voz de un
hombre de repente sonó, sin avisar y sin saber de dónde vino-
. – ¿Es lo mejor que tienes por el
momento?. –preguntaba a forma de respuesta-
. –Ah decir verdad hemos estado un poco
cortos de material, y considerando la recomendación de quien ofreció tan grata
invitación nos era preciso dar lo mejor que estuviera a mano. Como podrá ver,
las tres… -aguantó una pequeña pausa para señalar a las tres chicas al
tiempo en que, después salir de las sombras tras de ellas, se acoplaba al lado
del invitado-
Dos de las tres vestían ropa a pieza
única, tela blanca que se dividía en dos y con dos orejas a nivel de la cadera
y debajo del pecho, una cinta les cerraba junto con esta a la altura del
ombligo. La 3ra quien poseía el aspecto menos favorable llevaba una prenda
única igualmente, pero manchada de tierra, polvo y una variedad de tonos que
desentonaban el café original de la tela.
. –…aparte de llevar un buen físico para
sus estaturas, también llevan consigo cierto nivel de afinidad. Por supuesto
que no han pasado por el control de comportamiento y entrenamiento como se
acordó antes con quien le ha invitado.
La 3ra chica se encontraba mirando al piso
del cuarto, con la cabeza y una mano sobre el antebrazo del contrario, no hacia
el más mínimo ruido. La respiración siquiera podía ser escuchada. Las demás,
aunque rectas con las manos entrelazadas por delante, estaban moviendo
constantemente la dirección en que miraban sus ojos, como analizando el cuarto
en busca de algo en particular.
El ahora presentador continuaba hablando,
aunque nuestro invitado parece más bien envuelto en sus pensamientos.
Recargado sobre una pierna y con una mano
en el mentón observaba a las chicas. Hiendo de una en una analizaba sus propias
peculiaridades, la alta seguro aguantará más y sin objetar mucho ya que sabe
bien cuál es su situación además de lo que puede o no hacer, la más pequeña sin
duda valdrá el precio pero seguro será necesario entrenarla de a poco a poco,
su físico afecta directamente a su autoestima, y hablando de físicos es la que
mejor se ve, una piel de muñeca que casi no se ve en estas áreas del continente
además de que seguro no ha sido indebidamente mal usada por alguno de los
preparadores, en cambio la 3ra quien de por si se da a distinguir entre las
tres por la ropa diferente a las otras, bastante delgada, fácil de dominar,
aunque su actitud desde que entro en escena no termina de convencer.
Dicen que la primera impresión determina
el futuro de una relación, y si en ello tuviésemos que tratar el día de hoy, es
más que seguro que la pequeña ha destacado (ligeramente por encima de la más
grande; el apretar los puños disimuladamente en el momento en que la miras no
es precisamente alentador. Seguro tendrá sus momentos).
.- Hmm…intentas verme la cara por estúpido
o algo?. –nuestro invitado pregunta en tono
retador-
.- Disculpe…?.
.- No, discúlpeme a mí por no ser más
específico. Permita me ilustrarle mejor a lo que quiero llegar. –da
un paso largo en dirección a las chicas, les ve de una en una y termina por la
de en medio-
.- Esto, es a lo que me refiero… - le
alza uno de los brazos y en este pueden verse moretones alrededor, empiezan por
la muñeca y terminan en la unión del codo-
.- Mis disculpas joven Aldaír, no se me
había informado de ese detalle.
A.- Sin embargo, lo eh notado y el que
dejase escapar este mismo detalle no
me habla del todo bien sobre su forma de trabajo. Veamos…*inhala con
fuerza*…*exhala* dejare pasar este inconveniente-
.- Oh,de verdad…?
A.- Pero…no
pagaré más de $$$* por la chica que elija.
.- Eso…me parece bien. Entonces, siéntase
libre de escoger quien más le apetezca.
La conversación siguió con relativa
tranquilidad, aunque en mayor detalle gracias al detalle. Las chicas fueron inspeccionadas de forma exhaustiva,
tomando medidas, dando tacto en las zonas erógenas y observando centímetro a
centímetro los rincones de cada cuerpo –con mayor razón, era necesario ver sus
reacciones- . La elección era obvia, la chica con aspecto de muñeca es sin duda
el mejor prospecto que podía elegir en ese momento –porque esperar a la siguiente ola no es recomendable
considerando la zona y los horarios-.
Ahora ambos hombres se encontraban estrechándose
las manos y asintiendo con palabras de despedida. Detrás de Aldaír estaba la
chica, ahora vestida con un vestido de una pieza color blanco justo al lado de
un auto negro –BMW de cuatro puertas-.
.- …me parece bien. Felicidades por su
nueva adquisición joven Aldaír, si algo le incomoda puede hacérnoslo saber y
nosotros nos encargaremos de mejorar la experiencia.
A.- Gracias, pero no será necesario. Las
demás le harán saber bien su lugar, no debería de haber problema con ella.
Ambos se despiden con buen semblante en
sus rostros, Aldaír hace subir a la chica en el asiento del copiloto y este
tras tomar lugar pisa el acelerador para perderse en la acera al momento.
Por Genocyber aka V´ill –Geno-
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