lunes, 25 de febrero de 2019

Prologo de Selenio, novela de mi autoria.


Selenio
Advertencia
​La siguiente obra puede contener escenas explicitas, desnudos, agresiones que deriven en la limitación física/mental de individuos y/o animales e inclusive en la muerte de estos, actos ilegales como trata de blancas, violación, relaciones sexuales no consentidas, faltas a la moral pública, uso de sustancias no legales, intolerancia religiosa, inmoralidad, entre otros. El autor no está de acuerdo ni tiene intenciones de promover ninguna de los actos antes citados y, que pueden presentarse en la obra misma. Si el lector sigue con la lectura de esta obra, deslinda al autor de cualquier responsabilidad legal del uso inadecuado y/o daños derivados de la lectura de la misma. Lea bajo su propia responsabilidad. La siguiente obra está dedicada a un público adulto y maduro, si usted no es mayor de edad y/o  no tiene autorización de sus padres/tutores legales para leer la misma le pedimos NO LEER LA OBRA.
​Esta es una obra de ficción por tanto debe de verse como tal.

Prologo
La casa

Robusto...robusto era la palabra para describirla. Una puerta de gran altura y del tipo de madera que, sin ser una exageración, es del tipo cara, aunque no termina de ser difícil pensar que el dueño bien podría tener en posesión algo aún mejor. La perilla de color negro muy oscuro –da pensar que es de carbón-, y con detalles que empiezan de ella para terminar en el resto de la puerta por una esquina superior, contraría a esta. Quizá pensando demasiado y gracias al acercar la mirada se nota que no fueron hechas por mano humana o maquinaria convencional –un rayo láser, ¿puede ser? -.
. - El reloj marca las 12:00 pm. ¿Habré llegado un poco antes de lo esperado? –tomándose el pelo y girando la vista a un lado de la calle-

Justo en medio de la puerta se encuentra puesta una placa de metal grueso y letras escritas en fuente gótica. “3421” escrito. De un metal brillante y por el color se pensaría que es plata, pero la plata carece de lo que este si posee; un brillo rojo algo ennegrecido visto desde cierto ángulo.

Tras esperar un poco, toca la puerta. Le abre un hombre fornido, alto y con un traje a medida. Por los lentes oscuros no sabrías decir si su expresión era la de alguien enojado o sumamente concentrado, uno lo resume en “serio”. Inmediatamente le tira una pregunta.
. - La invitación, ¿la lleva consigo?.

. -Eh...ah, sí.  busca en su bolsillo derecho y desdobla un papel dorado con letras negras en medio-

El hombre trajeado lo revisa a detalle alrededor de 5s y con un movimiento de manos acompañado de unas palabras a buen tono ofrece la entrada.
. –Pase. Es la habitación al fondo, al terminar el pasillo.
. –Con permiso.
. –Que disfrute su estancia…

Un pasillo largo y con puertas a ambos lados, enumeradas bajo una placa de diferentes materiales. Algunas eran de plata, otras de madera, alguna en el fondo era de carbón. La que esperaba al final del pasillo poseía una placa rojiza con grabados a color verde. Podían contarse las puertas una tras otra. Quizá 10,20 o hasta 50 quien sabe, solo te das cuenta que han sido muchas y el camino tarda más que unos simples segundos.
A diferencia de las puertas a los lados esta estaba acompañada de otro hombre con traje, aunque de menor altura al anterior. Basta decir que al parar frente a la puerta este le brinda un saludo y prosigue con abrir la puerta para dar paso al ahora invitado.
. –Le han estado esperando.
. –Ah, ¿sí?. –da un paso al frente de la habitación, duda un momento y da el segundo para después darse cuenta que le han cerrado la puerta tras de si-

La habitación era iluminada por un único foco que colgaba de un cable directamente del techo. Había dos sofás medianos y una mesa con vasos –pero sin nada dentro-. El resto de la habitación se encontraba a oscuras, pues esta era grande y un foco no sería suficiente para iluminarla por completo.

En seguida, de las sombras emergen tres figuras. Eran tres mujeres, una delgada y alta de piel clara, un pelo largo que le llegaba al vientre, la 2da más una niña que una mujer por su aspecto, a contra posición de la anterior esta no podría superar los 14 años de edad, de cuerpo delgado, piel muy clara al grado de ser más rosa que blanca –parecía una muñeca- pelo castaño, mediría 1,30 metros, y por último la 3ra que poseía un aspecto desalineado, un pelo acortado y sin fluidez, demasiado delgada para ser sano, y con altura ligeramente por debajo de la 1ra -1,65 metros-.
. – ¿Qué tal le parecen? –la voz de un hombre de repente sonó, sin avisar y sin saber de dónde vino-
. – ¿Es lo mejor que tienes por el momento?. –preguntaba a forma de respuesta-
. –Ah decir verdad hemos estado un poco cortos de material, y considerando la recomendación de quien ofreció tan grata invitación nos era preciso dar lo mejor que estuviera a mano. Como podrá ver, las tres…  -aguantó una pequeña pausa para señalar a las tres chicas al tiempo en que, después salir de las sombras tras de ellas, se acoplaba al lado del invitado-
Dos de las tres vestían ropa a pieza única, tela blanca que se dividía en dos y con dos orejas a nivel de la cadera y debajo del pecho, una cinta les cerraba junto con esta a la altura del ombligo. La 3ra quien poseía el aspecto menos favorable llevaba una prenda única igualmente, pero manchada de tierra, polvo y una variedad de tonos que desentonaban el café original de la tela.

. –…aparte de llevar un buen físico para sus estaturas, también llevan consigo cierto nivel de afinidad. Por supuesto que no han pasado por el control de comportamiento y entrenamiento como se acordó antes con quien le ha invitado.

La 3ra chica se encontraba mirando al piso del cuarto, con la cabeza y una mano sobre el antebrazo del contrario, no hacia el más mínimo ruido. La respiración siquiera podía ser escuchada. Las demás, aunque rectas con las manos entrelazadas por delante, estaban moviendo constantemente la dirección en que miraban sus ojos, como analizando el cuarto en busca de algo en particular.

El ahora presentador continuaba hablando, aunque nuestro invitado parece más bien envuelto en sus pensamientos.
Recargado sobre una pierna y con una mano en el mentón observaba a las chicas. Hiendo de una en una analizaba sus propias peculiaridades, la alta seguro aguantará más y sin objetar mucho ya que sabe bien cuál es su situación además de lo que puede o no hacer, la más pequeña sin duda valdrá el precio pero seguro será necesario entrenarla de a poco a poco, su físico afecta directamente a su autoestima, y hablando de físicos es la que mejor se ve, una piel de muñeca que casi no se ve en estas áreas del continente además de que seguro no ha sido indebidamente mal usada por alguno de los preparadores, en cambio la 3ra quien de por si se da a distinguir entre las tres por la ropa diferente a las otras, bastante delgada, fácil de dominar, aunque su actitud desde que entro en escena no termina de convencer.
Dicen que la primera impresión determina el futuro de una relación, y si en ello tuviésemos que tratar el día de hoy, es más que seguro que la pequeña ha destacado (ligeramente por encima de la más grande; el apretar los puños disimuladamente en el momento en que la miras no es precisamente alentador. Seguro tendrá sus momentos).

.- Hmm…intentas verme la cara por estúpido o algo?. –nuestro invitado pregunta en tono retador-
.- Disculpe…?.
.- No, discúlpeme a mí por no ser más específico. Permita me ilustrarle mejor a lo que quiero llegar.  da un paso largo en dirección a las chicas, les ve de una en una y termina por la de en medio-
.- Esto, es a lo que me refiero…  - le alza uno de los brazos y en este pueden verse moretones alrededor, empiezan por la muñeca y terminan en la unión del codo-
.- Mis disculpas joven Aldaír, no se me había informado de ese detalle.
A.- Sin embargo, lo eh notado y el que dejase escapar este mismo detalle no me habla del todo bien sobre su forma de trabajo. Veamos…*inhala con fuerza*…*exhala* dejare pasar este inconveniente-
.- Oh,de verdad…?
A.- Pero…no pagaré más de $$$* por la chica que elija.
.- Eso…me parece bien. Entonces, siéntase libre de escoger quien más le apetezca.
La conversación siguió con relativa tranquilidad, aunque en mayor detalle gracias al detalle. Las chicas fueron inspeccionadas de forma exhaustiva, tomando medidas, dando tacto en las zonas erógenas y observando centímetro a centímetro los rincones de cada cuerpo –con mayor razón, era necesario ver sus reacciones- . La elección era obvia, la chica con aspecto de muñeca es sin duda el mejor prospecto que podía elegir en ese momento –porque esperar a la siguiente ola no es recomendable considerando la zona y los horarios-.
Ahora ambos hombres se encontraban estrechándose las manos y asintiendo con palabras de despedida. Detrás de Aldaír estaba la chica, ahora vestida con un vestido de una pieza color blanco justo al lado de un auto negro –BMW de cuatro puertas-.
.- …me parece bien. Felicidades por su nueva adquisición joven Aldaír, si algo le incomoda puede hacérnoslo saber y nosotros nos encargaremos de mejorar la experiencia.
A.- Gracias, pero no será necesario. Las demás le harán saber bien su lugar, no debería de haber problema con ella.
Ambos se despiden con buen semblante en sus rostros, Aldaír hace subir a la chica en el asiento del copiloto y este tras tomar lugar pisa el acelerador para perderse en la acera al momento.


Por Genocyber aka V´ill –Geno-




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