Cuento corto.
De tierra como polvo de estrellas.
Por Genocyber aka V´ill -Geno-.
Antes aun en el principio, antes aun de Fuerte y yo,
estaba Mamá. Mamá era de unas proporciones tales que se extendía más allá de lo
que nuestra vista era capaz de comprender. Para mamá como es arriba es abajo.
Inamovible y de gran conocimiento, su ya de por si existencia generaba el
seguir de las cosas, determinaba el todo si este funcionaba o no.
Recuerdo, en una ocasión Fuerte y yo fuimos a un
rincón de la existencia, tan lejano que era más lejos de lo que nuestros ojos y
el conocimiento ya entendido, juntos, le pudiesen abarcar. Mamá en un
movimiento sin pena ni gloria, tomo a Fuerte del cuello y a mí para de
volvernos al sitio de origen. Ninguno de los dos fuimos capaces de siquiera
sentirla, su poder era absoluto…o eso creíamos.
En los días más oscuros, mamá contaba historias por
lapsos cortos de tiempo, justo en el momento en que veía la nada y sus ojos
reflejaban el polvo de estrellas en el vacío del espacio. Fuerte al momento en
que sentía el cambio, me atraía al centro y observábamos lo que, para ojos del
ignorante, era una epifanía. Recuerdo una en particular…
Fuerte atravesó La Orquídea Roja (una nebulosa color
roja que en sus adentro cortaban hacia afuera) en mi búsqueda y me demandó:
.- Ivda!, ven que mamá lo está haciendo otra vez.
Parece más fuerte que en las ocasiones anteriores.
.- Pero yo estaba…
.- Pero nada!, ven!, date prisa!.
Mamá se encontraba en el centro, para cuando llegamos
ella ya había contado las primeras líneas. Afortunadamente conforme le
escuchabas daba sentido sus palabras una con otra, tras cada oración.
.- “ Aun antes del principio, antes de que estuviese
“oscuro” o siquiera oscuro fuera algo. Todo era…nulo, incoloro, insípido y
falto de Ivda o Fuerte, mamá fue uno de los resultados de eso”.
Ivda.- Espera…pero solo hay mamá, no hay más.
.- calla, no ha terminado.
.- “Como cada ocasión, en la creación va de dos en
dos. Primero fue Mamá, luego vino su fundamento, porque en el inicio de mamá, se
encontraba inconclusa. Como dictan las reglas del todo, para que haya uno hay
que haber otro, -como es arriba es abajo- así lo dicta el principio más básico.
Pero todo esto terminará porque -como hay principio, hay final- “.
¿Qué significa?, Ni madre lo sabe, y eso ya es decir
mucho. Y así era, cuando los eventos sucedían. El resto de los momentos eran
más bien tranquilos a comparación de esto.
Ahora, Fuerte y yo nos encontrábamos jugando con los
elementos. Yo estaba haciendo un modelo, poseía un cuerpo delgado, su punto más
álgido era de mayor grosor y de forma ovalada así que le di 4 extensiones más
largas creyendo que eso le ayudaría. Claro eso no fue así, siempre me
equivocaba al hacer estas cosas, había algo malo en el producto final.
Cosa contraria a Fuerte, él podía hacer cosas
maravillosas. Recuerdo una vez hizo uno pequeño, este podía hablar con
nosotros, tenía la fuerza como para no desaparecer entre el polvo de estrellas
cuando hablábamos con el –era muy preguntón, jajeje-. El problema con Fuerte
era que…bueno, terminaba aplastando o deshaciendo lo que ya funcionaba. Le
apretó entre dos dedos y le hizo estallar, el disfrutaba terminando la
existencia de lo creado. Estaba en su naturaleza, así como yo en hacer lo
contrario a él.
En ocasiones alguna
creación de los tiempos en que mamá jugaba con los elementos lograba llegar a
nosotros. A mamá no le gustaban, decía que eran un error. Una vez intentó
repararlos y lo que le resultó fue un ser capaz de hacer eventos más allá de lo
que su cuerpo podía. Convirtió dos cosas en otras totalmente distintas solo
para reconciliar el conflicto de sus menores.
Aunque en ocasiones eran
capaces de sorprender. En una ocasión en particular, pudieron romper la
extensión de mamá y toda la base se giró abruptamente. Mamá giró la mirada en
posición en donde venía la ruptura, la reparó e hizo cambiar el sentido y poder
de los creados. Impidiendo que en algún momento presente o futuro pudiesen
tocar las reglas del todo, así como pudieron hacerle a mamá el corte.
Todo era divertido. Hasta que por fin llegó lo que
mamá una vez pronunció -como hay principio, hay final- . En el evento, mamá
dejó la base donde siempre estaba y comenzó a levantarse, Fuerte y yo casi
aplastamos a La Orquídea Roja en el movimiento en que mamá comenzaba a
levantarse.
.- Ivda!, mira…
Mis ojos no podían creer lo que estaban viendo, mamá
estaba totalmente extendida de arriba a abajo, no hacia los lados como debiera.
La base comenzó a tronar como lo hacen los soles más grandes en las esquinas
más alejadas. De un momento a otro, mamá comenzó a hundirse, cayendo aún más
debajo de lo que es permitido. No era ilusión, estaba pasando. La base se
rompió en su totalidad y ahora nosotros, ya no pertenecíamos al todo. El todo
fue destruido sin aviso previo.
Pero…las reglas del todo lo dictan –como hay
principio, hay final- y así, ah de aplicarse en contra posición.
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